Hay algunos obsesos de prudencia, que a fuerza de querer evitar todos los pequeños errores, hacen de su vida entera un solo error.
Hemos de saber anticiparnos a encontrar lo cómico que haya en nosotros. Así podremos evitar que otros se burlen de nuestra escasa perfección.
El arte de la vida es el arte de evitar el dolor.
Cuando se puede evitar un mal, es necio aceptarlo.
Hay que evitar el combate en lugar de vencer en él. Hay triunfos que empobrecen al vencido, pero no enriquecen al vencedor.
Un joven puede evitar el vicio pensando continuamente en la enfermedad. Puede evitarlo pensando continuamente en la Virgen María. Podréis discutir cuál de los dos métodos es más razonable, o incluso cuál es más eficaz. Pero no puede haber discusión alguna sobre cuál es el más saludable.
Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle.