Por dudar nos lleva a la pregunta, cuestionando se llega a la verdad.
De hecho, existe una elocuencia en cierto entusiasmo que no se puede dudar.
Nunca jamás dudar en la magia. Los pensamientos honestos puros vienen de los niños, pregunte a cualquier niño si creen en la magia y ellos le dirán la verdad.
La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante.
Un científico debe tomarse la libertad de plantear cualquier cuestión, de dudar de cualquier afirmación, de corregir errores.
Me convencí de que dudar de todo es carecer de lo más preciso de la razón humana, que es el sentido común.
La inteligencia nos fue concedida para dudar.
Saber mucho da ocasión de dudar más.
Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos.
Los más obstinados suelen ser los más equivocados, como todos los que no han aprendido a dudar.
Nadie puede usar la palabra progreso si no tiene un credo definido y un férreo código moral… Porque la misma palabra progreso indica una dirección; y en el mismo momento en que, por poco que sea, dudamos respecto a la dirección, pasamos a dudar en el mismo grado del progreso.
Un espíritu histórico no puede dudar de que ha llegado el momento de la resurrección y que precisamente los acontecimientos que parecieron dirigirse en contra de su activación y amenazaban con consumar su hundimiento, han sido los signos más favorables de su regeneración.
Ante cualquier desavenencia no caigamos en el error de dudar o bien de su inteligencia, o de su buena voluntad.