Creo que la profesión docente contribuye más al futuro de nuestra sociedad que cualquier otra profesión simple.
La educación debe comenzar resolviendo la contradicción alumno-docente, conciliando los polos de esa contradicción, de modo que ambos sean profesores y estudiantes al mismo tiempo.
He dirigido una escuela cuyo cuerpo docente y los estudiantes examinan, discuten y debaten todos los aspectos de nuestra ley y el sistema legal. Y lo que más he aprendido es que nadie tiene el monopolio de la verdad o la sabiduría. He aprendido que debemos avanzar escuchándonos unos a otros, a través de todas las diferencias políticas o ideológicas aparentes.
No es tan reciente que se hable de los avances en innovación curricular y revisión de libros de texto, pero pocas personas fuera del ámbito docente comprenden la gravedad de la mayoría de nuestros materiales de primaria todavía.
Si usted tiene que poner a alguien en un pedestal, que sea un docente. Son los héroes de la sociedad.