Algunas personas tienen la idea errónea de que todos los pensamientos desaparecen con la meditación y entramos en un estado de vacío. Ciertamente hay momentos de gran tranquilidad cuando la concentración es fuerte y tenemos pocos, si es que tenemos alguno, pensamientos. Pero otras veces, podemos estar inundados de memorias, planes o pensamientos al azar. Es importante no culparse a uno mismo.
La nieve y la adolescencia son los únicos problemas que desaparecen si los ignora el tiempo suficiente.
Donde intervienen el favor y las dádivas, se allanan los riscos y desaparecen las dificultades.