La amistad nace en el corazón, crece en los hechos y termina en los engaños.
Un amigo nace con una sonrisa, crece con una ilusión, aumenta con la esperanza y se mantiene en el corazón.
La amistad es como la vida: nace, crece, se reproduce, muere y resucita en la eternidad.
La amistad no es más que compartir, disfrutar los momentos con la persona que estimas, el amor nace de una mirada, crece de una ilusión, se alimenta de los besos, pero muere con una traición.
La amistad nace con una sonrisa, crece con una ilusión, aumenta con la esperanza y se mantiene en el corazón.
La amistad nace, crece y en cierta forma, nunca muere.
El amor es lo único que crece cuando se reparte.
Cada niño que crece se verá a sus padres, a mi madre ya mi padre. Mi abuela vivía con nosotros. Cogí un poco de tradición familiar y la historia de ella, que era interesante.
Mi papá me dijo que crece: 'Cuando todo está dicho y hecho, si puedes contar todos tus amigos de confianza, por un lado, eres un hombre con suerte.'
Atrévete a ser verdad. Nada puede necesitar una mentira, una falta que más lo necesita, crece dos por el mismo.
Uno crece por cometer errores. He hecho un montón de ellos, pero mientras yo sigo no mejor, no me importa.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Así como el árbol se fertiliza con sus hojas secas que caen y crece por sus propios medios, el hombre se engrandece con todas sus esperanzas destruidas y con todos sus cariños deshechos.
La fortaleza crece en proporción a la carga.
El verdadero buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de lo que sucede.
La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.
La codicia arraiga hondo y crece con raíces más perversas que la lujuria, flor de verano.
Toda necesidad se calma y todo vicio crece con la satisfacción.
La ignorancia humana no permanece detrás de la ciencia, crece tan rápidamente como ésta.
El mal es un árbol que crece y que, cortado, retoña.
Desde la edad de seis años, la mujer no crece más que en dimensiones.
La ambición de poder es una mala hierba que solo crece en el solar abandonado de una mente vacía.