La belleza de las cosas existe en el espíritu del que las contempla.
Cuando una mente benevolente contempla la república de Licurgo, su admiración se mezcla con un cierto grado de horror.
La belleza es la sonrisa de verdad cuando contempla su propia cara en un espejo perfecto.
Belleza en cosas existe en la mente que las contempla.
Mira hacia el universo y contempla la gloria de Dios. Observa las estrellas, millones de ellas, brillando en el cielo nocturno, todas con un mensaje de unidad, que forma parte de la misma naturaleza de Dios.
Una pila de piedras deja de serlo en el momento en que un hombre la contempla, imaginando en su interior la imagen de una catedral.
Uno de mis personajes favoritos de dibujos animados es Snoopy. Me encanta la forma en que se sienta en la perrera y contempla las grandes cosas de la vida.
En verdad, conocerse a uno mismo parece ser la más difícil de todas las cosas. No sólo nuestro ojo, que observa los objetos externos, no utiliza el sentido de la vista en sí misma, sino también nuestra mente, que contempla con atención el pecado de otro, es lenta en reconocer sus propios defectos.
Quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara a otro ejemplar de sí mismo.
El verdadero observador contempla con calma y despreocupación los nuevos tiempos revolucionarios.