¡Basta de silencios! ¡Gritad con cien mil lenguas! Porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!
Para conseguir la más pequeña fortuna, vale más decir cuatro palabras a la querida de un rey que escribir cien volúmenes.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas no la golpees ni con una flor.
Me gustaría vivir eternamente, por lo menos para ver cómo en cien años las personas cometen los mismos errores que yo.
No hay bien ni mal que cien años dure.
Cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene cien bolsillos.
Todo el mundo cuenta cómo ganó sus primeras cien pesetas; nadie cuenta cómo ganó su último millón.