Ayer es solo un recuerdo; mañana nunca es lo que se supone que es.
Nunca es tarde para hacer el bien; haz hoy lo que no hiciste ayer.
Ni el pasado ha muerto, ni el mañana existe, ni el ayer está escrito.
El hoy es discípulo del ayer.
Un hombre nunca debe avergonzarse por reconocer que se equivocó, que es tanto como decir que hoy es más sabio de lo que fue ayer.
El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer.
En la utopía de ayer se incubó la realidad de hoy, y en la utopía de mañana surgirán nuevas realidades.
Hoy es el mañana por el que te preocupabas ayer.