Cuando el agua te llega al cuello, no te preocupes si no es potable.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes cartas que no leas.
El sol, el agua y el ejercicio conservan perfectamente la salud a las personas que gozan de una salud perfecta.
Hay que tener cuidado con un agua silenciosa, un perro silencioso y un enemigo silencioso.
Nadie diga que no beberé de esta agua.
Que Dios me libre del agua mansa, que de la brava me cuidaré yo.
Toma consejo en el vino, pero decide después con agua.
Los grandes espíritus son como las nubes: recogen agua para derramarse.
Cuando el río suena, agua lleva.
Mi silencio les molesta. Yo era como una botella al revés cuya agua no puede salir porque la botella está demasiado llena.
El pueblo, el fuego y el agua no pueden ser domados nunca.