Cuando acude la buena dicha, acude para todo, y lo mismo cuando la desdicha acude.
Siempre acude a los funerales de otras personas, de lo contrario no vendrán al tuyo.
La verdad es la cosa más tonta bajo el sol. Trata de vivir con la verdad y acude a las Sociedades de la sopa. ¡Cielos! Que ningún clérigo intente predicar la verdad desde su propia fortaleza, en el púlpito, y que no la predique desde su iglesia en su propia barandilla.
Un amigo ha de ser como la sangre que acude a la herida sin tener que llamarla.
El amigo es aquel que acude en los buenos momentos al ser llamado y también en los malos momentos sin necesidad de ser llamado.
Un amigo es aquel que, cuando estás contento, le llamas para celebrarlo. Cuando estás triste, acude sin ser llamado.
Un buen amigo es como la sangre, acude a la herida sin que lo llamen.
Amigo es el que en la prosperidad acude al ser llamado y en la adversidad sin serlo.
El amigo debe ser como la sangre, que acude rápidamente a la herida sin esperar a que le llamen.
El verdadero amigo es como la sangre, que acude a la herida sin ser llamado.
Si te han dicho toda tu vida que eres guapa, la gente solo acude a tu alrededor y nunca tienes que probar o aprender un arte interesante, habilidad o afición, o incluso tener profundidad.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que le llamen.