Hay que juzgar los sentimientos por los actos, más que por las palabras.
Sólo es libre aquello que existe por las necesidades de su propia naturaleza y cuyos actos se originan exclusivamente dentro de sí.
Nuestro gran tormento en la vida proviene de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad.
Las voluntades débiles se traducen en discursos; las fuertes, en actos.
El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto.