Nunca, desde la caída del comunismo, ha sido tan claro que existe una ética que se resiste a aceptar la libertad y la prosperidad que tenemos como sagrada en este país.
James Patrick Walsh, fue un jugador de baloncesto estadounidense. Con 1.93 de estatura, su puesto natural en la cancha era el de alero. Fue campeón olímpico con Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956.