Jeanne Louise Calment fue una supercentenaria francesa confirmada como la persona documentada más longeva de la historia, habiendo alcanzado una edad de 122 años y 164 días . Residió en Arlés durante toda su vida, y sobrevivió a su hija y a su nieto. Adquirió popularidad especialmente desde la edad de 113 años, cuando la conmemoración del centenario de la visita de Vincent van Gogh a Arlés motivó la llegada de periodistas a su región. Fue incorporada al Libro Guinness de los récords en 1988, y el 17 de octubre de 1995 se convirtió en la persona más vieja jamás conocida, después de haber superado el caso de Shigechiyo Izumi de Japón. Se convirtió en la última persona viva documentada nacida en la década de 1870, luego de la muerte del supercentenario japonés Tane Ikai acaecida el 12 de julio de 1995.