La riqueza del país, su capital, su crédito, debe ser salvada de los pobres depredadores, así como de los ricos depredadores, pero sobre todo de los políticos abusivos.
James J. Hill fue un empresario estadounidense reconocido por su liderazgo en el desarrollo del transporte y la industria ferroviaria. Su visión y esfuerzo contribuyeron al crecimiento económico en su época.