Los milagros son un relato en letras pequeñas de la misma historia que se escribe en el mundo entero con letras demasiado grandes para algunos de nosotros.
Me gustaría haber sabido antes lo que sé ahora.
En un nivel simple, montículos sencillos parecen colinas, y la llanura insípida de nuestra burguesía actual se mide por la altura de sus grandes intelectos.
Es la dirección, no la magnitud, la que ha de ser tomada en consideración.
Mi mente es mi propia Iglesia.
Yo no pinto un retrato para que se parezca a la persona, más bien es la persona la que crece para parecerse a su retrato.
El hecho de que me guste hacer personajes no quiere decir que me guste ver a mis personajes, mi actuación.
¿La cosa más aburrida del mundo? El silencio.
A veces uno crea una impresión dinámica al decir algo, y a veces uno crea una impresión más importante con su silencio.
Si fuera por mí, no habría tal cosa como el status quo.
Todas las ciudades en el mundo siempre tiene una banda, una banda callejera, o los llamados parias.
Quien controla los medios de comunicación, controla la mente.