La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.
Presta atención a todos, pero habla con pocos; escucha las críticas de los demás, pero reserva tu juicio.
Si cuentas los días de sol y los nublados en el año, verás que los días serenos son la mayoría.
Sabemos lo que somos, pero ignoramos lo que podríamos ser.
Algunas caídas son el medio para levantarse a situaciones más felices.
No basta con levantar al débil; también hay que sostenerlo después.
Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito.
Lloramos al nacer por tener que entrar en este gran escenario de locos.
Economizad las lágrimas de vuestros hijos a fin de que puedan regar con ellas vuestra tumba.
La belleza de las cosas existe en el espíritu del que las contempla.
Nunca es tarde para arrepentirse y reparar.
Conservar algo que me ayude a recordarte sería admitir que te puedo olvidar.
A veces es necesario guardar silencio para ser escuchado.
A menudo, el sepulturero entierra, sin saberlo, dos corazones en el mismo ataúd.
Cuando afirmé que moriría soltero, era porque no pensaba vivir hasta casarme.
La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido.
La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.
El mundo necesita actitudes, no opiniones. La opinión no alimenta el hambre ni cura la enfermedad.
Eres libre de tomar las opciones que quieras, pero eres prisionero de sus consecuencias.
Si tienes envidiosos es porque estás haciendo alguna cosa bien.
Algún día alguien entrará en tu vida y te hará entender por qué nunca estuviste con otra persona antes.
La vida no nos da problemas, nos da obstáculos. Somos nosotros que, en lugar de aprender de ellos, los transformamos en problemas.
El destino decide quien entra en mi vida. Mi actitud decide quien se queda.
No pongas altas expectativas en las personas que te rodean. Es mejor que te sorprendan que que te decepcionen.
Aprendí a apartar de mí todo lo que me hace daño. Mi corazón llama a esto egoísmo, pero mi razón lo llama amor propio.
Cada uno tiene de mí exactamente lo que me cautivó.
A veces necesitas poner una sonrisa en la cara y dejar todo el sufrimiento de lado, porque al final... Cada día es un nuevo día.
Cuando alguien te critique, respóndele: "Soy lo que soy, no lo que tú quieres que sea".