Voy a hacer lo que sea necesario para ganar partidos, ya sea sentado en el banquillo con una toalla, entregando una botella de agua a un compañero o encestando un tiro ganador.
Cuando se comprende que la condición humana es la imperfección del entendimiento, ya no resulta vergonzoso equivocarse, sino persistir en los errores.
No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición. Ellos ya saben de algún modo en qué quieres convertirte realmente. Todo lo demás es secundario.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan que ya la han encontrado.
A la mujer hay que escogerla limpia y delgada, que guarra y gorda ya se hará.
Abran paso al malo... ya es la última vez que van a ver a un malo con traje, lo prometo. (Tony Montana)
El mundo se divide en dos, Tuco: los que encañonan y los que cavan. El revólver lo tengo yo, así que ya puedes coger la pala.
El amor crea en la mujer, una mujer nueva; la de la víspera ya no existe al día siguiente.
Ya soy viejo. Lo más sucio que mi mujer y yo logramos hacer es sentarnos uno frente al otro y hacernos mutuamente la manicura.
Me han preguntado si he visto el partido de la Juve, y he dicho que lo vi hasta el gol de Amauri y después dejamos de verlo, ya que había calamares para cenar.
Supriman a las esposas y ya no habrá divorcios.
El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida... y luego ya no hay quien se lo quite de encima.
Si practicar sexo fuera delito y el botones del hotel Beverly Wilshire hablara, ya estaría condenado a cadena perpetua.
-¿Quién es? -Soy yo. -¿Qué vienes a buscar? -Mamá, abre que me he dejado las llaves. -Ya es tarde. -¡MAMÁ!
O sea, que cuando Alonso pierde, es por culpa del coche. Ya. Y Nadal por la raqueta. Y Pau por la cancha. Y CR7 por el calendario. Oh, espera...
Siempre que estoy aburrido le mando un mensaje de texto a un número al azar que diga "Ya me he desecho del cuerpo ¿Ahora qué?".
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco permitirás que tus errores se repitan.
El verdadero amor no se reduce a lo físico, ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es.
Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes.
Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están casi muertos.
Los niños comienzan por amar a sus padres. Cuando ya han crecido, los juzgan. Y algunas veces, incluso, los perdonan.
Modernos que van a Londres o Nueva York y dicen: "Ya verás, yo viviré aquí!". Y lo creen.
Existe el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado, lo que ya está determinado. Entonces, como hay azar y como hay destino, filosofemos.
Ya es primavera. Vale, las zorras salen de sus madrigueras. Pero los capullos también florecen.
El que ya no puede detenerse a maravillarse y permanecer absorto en el temor, es como si estuviera muerto; sus ojos están cerrados.
No puedo imaginar un Dios que premia y castiga a sus criaturas, ya que eso refleja la fragilidad humana.
Sin embargo, ya sea un sueño o la verdad, hacer el bien es lo que importa. Si es verdad, por amor a la verdad. Si no, entonces para ganar amigos cuando despertemos.
El logro de la felicidad es el único propósito moral de tu vida, y esta felicidad, no el dolor o la estúpida autocomplacencia, es la prueba de tu integridad moral, ya que es la prueba y el resultado de tu fidelidad en la consecución de tus valores.
-¿Truco o trato? +Pero eso que lleva en la mano es una navaja. -Ya. Y esto es un atraco, pero... ¡Es Halloween! Un poquito de ilusión, coño.