No se puede sospechar de un árbol, ni acusar a un pájaro o ardilla de subversión, ni desafiar la ideología de una violeta.
El perdón es la fragancia que la violeta vierte en el talón que la ha machacado.
De las flores, la violeta; de los símbolos, la cruz; y de todas mis amigas, tú eres la preferida.