El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez.
Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, ¡embriagaros sin cesar! con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa.
Toma consejo en el vino, pero decide después con agua.
Con pan y vino se anda el camino.