La verdad es que podemos aprender a condicionar nuestras mentes, cuerpos y emociones para vincular el dolor o el placer con lo que elegimos. Al cambiar esa vinculación, el dolor y el placer, cambiaremos instantáneamente nuestros comportamientos.
La infraestructura para la vinculación de la salud ambiental y la salud pública no funciona tan bien como debería.