Puedo trabajar en un verso durante mucho tiempo antes de darme cuenta de que no es nada bueno, y entonces, y sólo entonces, puedo descartarlo.
Un hermoso verso tiene doce pies, y dos alas.
Sí, el trabajo suele ser más hermoso cuando se realiza con un material que resiste el proceso, como el verso, el mármol, el ónix o el esmalte.
A veces, unos puntos suspensivos a tiempo resultan más profundos que un verso archipensado.