No es lo mismo decir que se avecina una tormenta que que se atormenta una vecina.
No es lo mismo la tormenta se avecina, que la vecina se atormenta.
No te deseo ningún mal, pero ojalá tu vecina de arriba se ponga tacones y se le caiga una bolsa de canicas en el suelo y tenga que mover los muebles para recogerlas todas.
Cuando una vecina llama a tu puerta, te ves en la obligación de ponerte algo decente para abrir y parecer que eres así de casual.
Deja que el presidente invada una nación vecina, siempre que se considere necesario para repeler una invasión, y permite que lo haga cada vez que se pueda argumentar que es necesario para ese fin — y que pueda hacer la guerra a su antojo.
Los hombres son como los trapos de cocina, si te descuidas se los lleva la vecina.
Si tu vecina te alaba y felicita, es que para algo te necesita.
Una salud demasiado espléndida es inquietante, pues su vecina, la enfermedad, está presta siempre a abatirla.