Ya soy viejo. Lo más sucio que mi mujer y yo logramos hacer es sentarnos uno frente al otro y hacernos mutuamente la manicura.
Hasta que uno no se ha limpiado los zapatos con el vestido nuevo de la esposa, no sabe nada del amor... ni de la esposa.
No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso, me he ganado la vida muy bien durante varios años haciéndome pasar por uno de ellos.
Lo malo de hacer sugerencias inteligentes es que uno corre el riesgo de que se le asignen para llevarlas a cabo.
El doctor me ha recetado unos supositorios tan efectivos contra el insomnio que el otro día pisé uno y se me durmió un pie.
Uno para todos y todos para mí, yo para vosotros y tres para cinco, y seis para veinte...
Los cigarros me dan un aspecto varonil. Con uno en la boca no hay posibilidad de ser confundido con una chica.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.
La gran suerte que uno puede tener es hacer lo que le gusta. Dar con eso es la esencia de todo.
Creo que en los lugares donde uno dirige algo, siempre debe tener en mente que mañana puede irse.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla.
El padre y el hijo son dos. La madre y el hijo son uno.
Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna.
A la gente le encanta cortar leña. En esta actividad uno puede ver inmediatamente los resultados.
A veces uno paga más por las cosas que después no obtiene nada a cambio.
Uno puede saber cómo obtener una victoria, pero no cómo usarla.
Cada uno construye su mundo a su imagen y semejanza. Tiene el poder de elegir, pero no puede escapar de la necesidad de elegir.
Para mí ser político es uno de los oficios más tristes del ser humano. Esto no lo digo contra ningún político en particular. Digo en general, que una persona que trate de hacerse popular a todos parece singularmente no tener vergüenza. El político en sí no me inspira ningún respeto. Como político.
Enrique Iglesias tiene 1.546.693 seguidores y sigue a 2. Uno de ellos es @pitbull. Es un dato que... Bueno. Ahí está.
El amor es, sobre todo, el don de uno mismo.
En otras palabras, creemos que el capitalismo es la máxima expresión del anarquismo y el anarquismo es la máxima expresión del capitalismo. No solo son compatibles, sino que no se puede tener uno sin el otro. El verdadero anarquismo será el capitalismo, el verdadero capitalismo será el anarquismo.
En el mercado libre, cada cual gana según su valor productivo en satisfacer los deseos de los consumidores. Bajo la distribución estatista, cada uno gana en proporción a la cantidad que puede saquear a los productores.
El propio término “servicio público”… es uno absurdo. Todo bien es útil “para el público” y casi todo bien…puede ser considerado “necesario”. Cualquier designación de unas pocas industrias como “servicios públicos” es completamente arbitraria e injustificada.
Mi propia preferencia es por el tipo de instituciones económicas que se han llamado, creo que por Robert LeFevre, agóricas. Bajo las instituciones agóricas casi todo el mundo trabaja por cuenta propia. En lugar de la corporación existen grandes grupos de emprendedores relacionados por el comercio, no por la autoridad. Cada uno vende, no su tiempo, sino lo que su tiempo produce.
No soy principalmente un paladín del capitalismo, sino del egoísmo; y no soy principalmente un paladín del egoísmo, sino de la razón. Si uno acepta la supremacía de la razón y la aplica consistentemente, todo el resto sigue.
La abrumadora mayoría de los partidarios del Estado no son estatistas filosóficos, es decir, solo por el hecho de haber pensado en el asunto. La mayoría de la gente no piensa mucho en cuestiones filosóficas. Se limitan a vivir su vida diaria, y eso es todo. Así que gran parte del apoyo tiene su origen en el simple hecho de que el Estado existe y ha existido siempre, en la medida en que uno puede recordar (que generalmente no va más allá del período de su propia vida). Es decir, el mayor logro de los intelectuales estatistas es haber cultivado la pereza intelectual (o la incapacidad) natural de las masas y nunca haber permitido que el tema fuera objeto de un debate serio. El Estado es considerado como parte intocable del tejido social.
Sólo un salvaje o un altruista alegaría que apreciar las virtudes de otra persona es un acto de generosidad, y que en lo que concierne a su propio interés y placer egoístas, no hay ninguna diferencia si uno trata con un genio o con un estúpido, si se encuentra con un héroe o con un bandido, si se casa con la mujer ideal o con una prostituta.
Cada uno tiene de mí exactamente lo que me cautivó.