En tiempos de corrupción es cuando más leyes se promulgan.
No digas que el tiempo pasado fue mejor que el presente; las virtudes son las que hacen los buenos tiempos, y los vicios los que los vuelven malos.
El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era.
Cuanto más felices son los tiempos más pronto pasan.
De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.
Nunca debe el hombre lamentarse de los tiempos en que vive, pues esto no le servirá de nada. En cambio, en su poder está siempre mejorarlos.
No hay mayor dolor que recordar los tiempos felices desde la miseria.
Los remordimientos se adormecen en la prosperidad y se agudizan en los malos tiempos.
Un amigo me preguntaba porqué no construíamos ahora catedrales como las góticas famosas, y le dije: Los hombres de aquellos tiempos tenían convicciones; nosotros, los modernos, no tenemos más que opiniones, y para elevar una catedral gótica se necesita algo más que una opinión.