Estados Unidos casi no está hecho. Solo estamos al principio. ¿Quién sabe qué seremos? ¿Qué color tendremos? Todo eso, quizás, lo verán nuestros descendientes, si sobreviven tanto tiempo.
Tendremos el destino que no hayamos merecido.
Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.
Si queremos gozar de la paz, debemos velar bien nuestras armas; si deponemos las armas, nunca tendremos paz.