El hombre muere tantas veces como pierde a cada uno de los suyos.
¿Quién puede vanagloriarse de no tener defectos? Examinando los suyos, aprenda cada uno a perdonar los de los demás.
Las mujeres no miden jamás los sacrificios; ni los suyos, ni los de los demás.
No hay rey que no haya tenido un esclavo entre sus antepasados, ni esclavo que no haya tenido un rey entre los suyos.
La máxima virtud de un príncipe es conocer a los suyos.