Es cierto que desde la perspectiva de la economía conductual somos falibles, fácilmente confundidos, no tan inteligentes y con frecuencia irracionales. Somos más como Homer Simpson en Superman. Desde esta perspectiva, es bastante deprimente. Pero al mismo tiempo, también hay un lado positivo. ¡Hay almuerzos gratis!
Somos dispositivos hermosos. Los dispositivos funcionan bien, todos somos expertos en lo que hacemos. Pero cuando el mecanismo falla, esas fallas pueden decir mucho acerca de cómo funciona la mente.
Si somos tan propensos a juzgar a los demás, es porque tememos lo que somos nosotros mismos.
Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos.
Todos somos ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
La mayor felicidad de la vida es la convicción de que somos amados; amados por nosotros mismos, o más bien, amados a pesar de nosotros mismos.
Somos la forma en la que el cosmos se conoce a sí mismo.
Te contaré un secreto, algo que no se enseña en tu templo: los dioses nos envidian. Nos envidian porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último, todo es más hermoso porque hay un final. Nunca serás más hermosa de lo que eres ahora, nunca volveremos a estar aquí...
Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que nos hace estar muy cabreados. (Tyler Durden)
En mis más profundas fantasías, tú y yo somos algo verdadero y real.
El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.
Ante Dios somos todos igualmente sabios y también igualmente tontos.
Desde la más pequeña necesidad hasta la más alta abstracción religiosa, desde una rueda hasta un rascacielos, todo lo que somos y todo lo que tenemos proviene de un atributo del hombre: la función de su mente racional.
La vida no nos da problemas, nos da obstáculos. Somos nosotros que, en lugar de aprender de ellos, los transformamos en problemas.
Sabemos lo que somos, pero ignoramos lo que podríamos ser.
Kaká y yo somos compatibles.
-Soy la PO-LLA. +Ya lo dijo un sabio: "Somos lo que comemos".
La deuda del gobierno y sus obligaciones han crecido sin interrupción, con ello incrementando la necesidad de futuras expropiaciones. Debido a la substitución del oro por el papel, la inseguridad financiera ha incrementando bruscamente, y somos continuamente robados a través de la depreciación monetaria.
Somos como los boxeadores, uno nunca sabe cuánto tiempo más le queda.
Si hiciéramos todas las cosas que somos capaces de hacer, literalmente nos sorprenderíamos a nosotros mismos.
El cristianismo desaparecerá. Se desvanecerá y se encogerá. No necesito discutir eso, tengo razón y se me dará la razón. Ahora somos más populares que Jesús; no sé qué se irá primero: ¿el rock and roll o el cristianismo?
Todos somos unos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para escalar un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido.
Seguimos avanzando, abriendo nuevas puertas y haciendo cosas nuevas, porque somos curiosos y la curiosidad sigue llevándonos por caminos nuevos.
Es sólo en nuestras decisiones que somos importantes.
Supongamos que somos lo suficientemente sabios para aprender y conocer -y sin embargo no lo suficientemente sabios como para controlar nuestro aprendizaje y conocimiento, y que lo usáramos para destruirnos a nosotros mismos. Incluso si esto fuera así, el conocimiento seguiría siendo mejor que la ignorancia.
Si alguna vez nos olvidamos de que somos una nación bajo Dios, entonces seremos un país hundido.
Se supone que hay una rivalidad entre mis fans y las fans de Los Jonas. Realmente somos amigos. Entonces, ¿por qué pelearse?
Me encanta cuando te inclinas en tu mezquita, de rodillas en el templo, y oras en tu Iglesia. Ambos somos hijos de una religión, y esa es el espíritu.
Hay esperanza para el futuro, porque Dios tiene sentido del humor y nosotros somos divertidos para Él.
Los padres más amorosos y familiares cometen un asesinato con una sonrisa en sus rostros. Nos obligan a destruir a la persona que realmente somos: una forma sutil de asesinato.