La mayoría de la gente no ora, sino que solo ruega.
La virtud no consiste en abstenerse del vicio, sino en no desearlo.
El capitalismo ha destruido nuestra creencia en un poder efectivo, sino en su propio interés respaldado por la fuerza.
La paz no es sólo mejor que la guerra, sino infinitamente más difícil.
Los hombres son sabios en proporción no a su experiencia, sino a su capacidad para aprender de ella.
¿Cuál es la virtud, sino el sindicalismo de los casados?
Es decir, los derechos de Propiedad Intelectual no son propiedad, sino un ataque a la propiedad de otra persona -y, por tanto, completamente ilegítimos. Las ideas -recetas, fórmulas, declaraciones, argumentos, algoritmos, teoremas, melodías, ritmos, patrones, imágenes, etc.- son sin duda bienes (en la medida en que son buenos y útiles), pero no son bienes escasos.
El derecho a la autodeterminación, con respecto a la cuestión de la pertenencia a un Estado, se entiende, por lo tanto, cuando los habitantes de un territorio determinado (ya sea un solo pueblo, un barrio entero, o una serie de distritos adyacentes) hacen saber, mediante un plebiscito libremente llevado a cabo, que ya no desean permanecer conectados con el Estado al que pertenecen, sino que desean formar un estado independiente o formar parte de algún otro estado, sus deseos deben ser respetados y aplicados. Este es el único medio posible y eficaz para la prevención de revoluciones y guerras civiles e internacionales.
El control de cambios no es, en realidad, sino un paso más en el camino que conduce a la implantación del socialismo. Desde cualquier otro punto de vista, su ineficacia es evidente. Ni a corto ni a largo plazo influye en la determinación del precio de las divisas extranjeras.
El socialismo dice que el matrimonio debe desaparecer junto con la propiedad privada… El socialismo no sólo promete bienestar -riqueza para todos-, sino también la felicidad universal en el amor.
No te midas por lo que has logrado, sino por lo que deberías haber logrado con tu habilidad.
No es lo que haces, sino cómo lo haces.
No es tan importante quien empieza el juego, sino quien lo termina.
La educación no es rellenar un cubo, sino encender un fuego.
La felicidad no es ni virtud, ni placer, ni presente, sino crecimiento. Simplemente somos felices cuando crecemos.
El arte no es una cosa, sino un camino.
Dios no te va a mirar por tus grados, medallas o diplomas, sino por las cicatrices.
A un hombre no se le paga por tener una cabeza y manos, sino para usarlas.
La felicidad en esta vida no depende tanto de lo que sucede, sino más bien de cómo lo tomes.
La razón por la que los hombres se oponen al progreso no es que odien el progreso, sino que aman la inercia.
No importa si soy mejor que Cristiano Ronaldo, sino que el Barcelona es mejor que el Madrid.
El nacionalista no solo no desaprueba las atrocidades cometidas por su propio bando, sino que tiene una notable capacidad para ni siquiera escuchar hablar de ellas.
Cada guerra, cuando llega o antes de que llegue, no se percibe como una guerra sino como un acto de legítima defensa contra un maníaco homicida.
El objetivo de una broma no es degradar al ser humano, sino para recordarle que él ya está degradado.
La gran diferencia entre los viajes no recae en los barcos, sino con la gente que te encuentras en ellos.
Resumidamente, el utilitarismo del laissez-faire no puede limitarse a oponerse a la propiedad «pública» y defender la privada. El debate en torno a las propiedades estatales no es tanto que sean públicas (¿qué decir de los delincuentes privados, como nuestro ladrón de relojes del ejemplo anterior?), sino que son ilegítimas, injustas, delictivas, como en el caso del rey de Ruritania. Y dado que también los delincuentes «privados» son reprensibles, vemos que la cuestión social de la propiedad no puede analizarse, en último extremo, desde los conceptos utilitaristas de privado o público. Debe ser estudiada en términos de justicia o injusticia: de propietarios legítimos versus propietarios ilegítimos, es decir, invasores criminales de la propiedad. Y poco importa que a estos invasores se les llame «privados» o «públicos».
La mejor crítica es la que no responde a la voluntad de ofensa sino a la libertad de juicio.
Después del recorrido que he hecho por España, después del recorrido que he hecho por la Guerra Civil, he llegado a una conclusión y tengo que decirla. Ya sé que se me va a atacar por esto, pero escribir es un oficio de samuráis que consiste en poner las tripas, en negro sobre blanco, encima de la mesa y lo digo: Lamento profundamente haber nacido español. Lamento haber nacido en un país donde la envidia es pecado capital. Lamento haber nacido en un país donde cada 30 o 40 años, a lo largo de muchos siglos, ha habido una guerra civil, donde los hermanos se han masacrado entre ellos, no por grandes causas, sino por una herencia, por una cuestión de cuernos, por una mujer,... por una pasión. Lamento haber nacido en un país tan mal educado. Lamento haber nacido en un país donde existe la telebasura. Lamento haber nacido en un país tan zafio, tan vulgar, tan encanallado. [...] En España se ha asumido el modelo del pícaro. Cuando el pícaro es un delincuente y lo que tendría que hacer es estar entre barrotes, en este país el pícaro es un héroe y eso crea el mayor número de sinvergüenzas por metro cuadrado del mundo. [...] Vivir en un país donde estamos todos con la mosca detrás de la oreja, donde creemos que el fontanero, el pintor, el de la tienda de ultramarinos, el periodista, el colega... te están engañando, eso genera una tensión, un estrés, una infelicidad, que es lo que me lleva a decir que lamento profundamente haber nacido español.
En Tokio, un día, me topé con unas lolitas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda (...) Tendrían unos trece años (...). Subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba.
El objetivo no es ganar sino sentirse bien, tener la disciplina del entrenamiento día a día, estar cómodo contigo mismo.