Los que se quejan de cómo rebota la pelota son aquellos que no saben golpearla.
No hay cosas por las cuales los hombres hagan tan hercúleos esfuerzos como las cosas de las cuales ellos saben que no son merecedores.
Morir por la patria es una gloria; pero son más útiles los que saben hacer morir por la patria a los soldados enemigos.
Las diversiones son la felicidad de aquellos que no saben pensar.