Debería estar muy dispuesto a corregir los errores de los hombres, y más aún a ver que castigan los delitos. Es Cervantes, en todos los cuentos del Quijote, quien muestra cómo todos estos esfuerzos fracasan.
La lectura convirtió a don Quijote en caballero, pero creer que lo que leía lo volvió loco.
Debería estar muy dispuestos a corregir los males hombres, y más bien comprobar que castiga los delitos, no había Cervantes, en la que con demasiada verdadera historia del Quijote, se muestra cómo fracasan todos esos esfuerzos.
La desgracia de Don Quijote no es su imaginación, sino Sancho Panza.
El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es que está por morir.
Yo, como don Quijote, me invento pasiones para ejercitarme.
Yo no bebo, no fumo, no escucho la radio, no me drogo, como poco. Yo diría que mis únicos vicios son El Quijote, La divina comedia y no incurrir en la lectura de Enrique Larreta ni de Benavente.
La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza.