Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más temerosos.
Cuanto mayor es la prosperidad, menor debe ser la confianza en ella.
Los remordimientos se adormecen en la prosperidad y se agudizan en los malos tiempos.
En la prosperidad nuestros amigos nos conocen, en la adversidad los conocemos a ellos.
La desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir.
En la prosperidad es muy fácil encontrar amigos, en la adversidad no hay nada más difícil.
La adversidad es nuestra madre; la prosperidad sólo es nuestra madrastra.