Sólo es libre aquello que existe por las necesidades de su propia naturaleza y cuyos actos se originan exclusivamente dentro de sí.
Libertad es nuestra propia tiranía; tiranía es la libertad de los demás.
Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado.
Cuando al hombre se le pone como medida de todas las cosas, se le convierte en esclavo de su propia finitud.
O se aprende educación en la propia casa o el mundo la enseña con el látigo, y nos podemos hacer daño.
Los viajes sirven para conocer las costumbres de los distintos pueblos y para despojarse del prejuicio de que sólo en la propia patria se puede vivir de la manera a la que uno está acostumbrado.
La perfección de la propia conducta estriba en mantener cada cual su dignidad sin perjudicar la libertad ajena.
El poder sin límites es un frenesí que arruina su propia autoridad.
El cristianismo tiene tres formas. Una es el elemento generador de la religión como alegría propia de toda religión. Otra, la función mediadora como fe en la omnipotencia de todo lo terrenal para ser el vino y el pan de la vida eterna. Y es la fe en Cristo, su madre y los santos. Escojan la que quieran, escojan las tres, es lo mismo, serán cristianos y miembros de una comunidad única, eterna, indeciblemente feliz.
Es mejor malograr la propia juventud que no hacer nada en ella.
Tal vez algún día dejen a los jóvenes inventar su propia juventud.
Los hombres están siempre dispuestos a curiosear y averiguar sobre las vidas ajenas, pero les da pereza conocerse a sí mismos y corregir su propia vida.
Antes de comenzar a cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
A la hora de la verdad, que es buscarse a uno mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone a ser fiel solo a su propia sinceridad.
Quien no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza.
Después de la propia sangre, lo mejor que el hombre puede dar de sí mismo es una lágrima.
A excepción del hombre, ningún ser se maravilla de su propia existencia.
Que cada hombre construya su propia catedral. ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?
Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia.
Recuerda siempre que tu propia resolución de triunfar es más importante que cualquier otra cosa.
En el mundo hay sólo dos maneras de triunfar: por la propia capacidad o por la imbecilidad ajena.
A veces de noche, enciendo la luz para no ver mi propia oscuridad.
Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.
Quizá sea la propia simplicidad del asunto lo que nos lleva al error.
El suicida es la antítesis del mártir. El mártir es un hombre que se preocupa tanto por los demás que olvida su propia existencia. El suicida se preocupa tan poco por todo lo que no sea él mismo, que desea la aniquilación general.
No puede el hombre sentirse a gusto sin su propia aprobación.
Señal de tener gastada la fama propia es preocuparse por la infamia ajena.