No importa cuán estrecho sea el portal, cuán cargada de castigos la sentencia, soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma.
Cada portal de entrada en este país está siendo atacado por quienes cosechan información, tanto de secretos de seguridad nacional como de información privada de las personas. Ese delito sucede cada día en una entidad conocida como Internet.