No hay verdadero cambio social nunca se ha llevado a cabo sin una revolución... revolución, pero pensó lleva a la acción.
Si no te gusta el Presidente, le cuesta 90 dólares para viajar a Washington para piquete. Si no te gusta el gobernador, le cuesta 60 dólares para viajar a Albany para piquete. Si no te gusto - 90 centavos de dólar.
Su misma conservadurismo es de segunda mano y no saben lo que están conservando.
Siempre voté al llamado de mi partido, y nunca pensé de pensar por mà mismo en absoluto.
Tenemos, me temo, el poder confundido con grandeza.
Cuando los gobiernos se hacen más grandes, los votantes no pueden ejercer una estrecha supervisión, también conocido como el poder polÃtico.
Es nuestra experiencia que los lÃderes polÃticos no siempre significan lo contrario de lo que dicen.
Creo que hay una oficina más alta que el presidente y yo lo llamarÃa patriota.
Yo era una mujer en un mundo de hombres. Yo era un demócrata en un gobierno republicano. Yo era un intelectual en un mundo de burócratas. Hablé diferente. Esto podrÃa haberme hecho un poco como una mancha de tinta.
Oh, ese tÃtulo precioso, ex-presidente.
El infierno no tiene furia como un burócrata despreciado.
Cualquier estadounidense dispuesto a postularse a la presidencia deberÃa, por definición, ser automáticamente descalificado de hacerlo.
En la compra y venta están controladas por la legislación, las primeras cosas que se compran y se venden son los legisladores.
El revolucionario exitoso es un hombre de Estado, el éxito de un criminal.
Cuando uno puede pagar más de dos millones de dólares a las campañas presidenciales y del congreso, el gobierno de EE.UU. está prácticamente a la venta.
El paso final en la polÃtica siempre es coger un arma.
Para llegar a ser el maestro, el polÃtico se hace pasar por el servidor.
En polÃtica nada es despreciable.
La mitad de los estadounidenses nunca han leÃdo un periódico. La mitad nunca votó para presidente. Uno espera que sea el mismo medio.
Una idea, sin medidas acompañándola, nunca logrará más que la célula cerebral que la contenÃa.
En lugar de darle a un polÃtico las llaves de la ciudad, tal vez serÃa mejor cambiar las cerraduras.
Cuando yo era niño, me dijeron que cualquiera podÃa llegar a ser presidente, y ahora empiezo a creerlo.
El activista no es el hombre que dice que el rÃo está sucio. El activista es el hombre que limpia el rÃo.
Todo lo que hace el presidente es ser un hombre de relaciones públicas glorificado que pasa su tiempo halagando, besando y pateando a la gente para que hagan lo que tienen que hacer de todos modos.
El buen gobierno es una buena polÃtica.
Es difÃcil discernir una grave amenaza a la libertad religiosa en una habitación de silencio, en las aulas pensativas.
Cada una de sus votantes, tan cierto como que el magistrado jefe, ejerce un fideicomiso público.
Cuando tenemos un Primer Ministro que dice a la gente que no conduzca coches, pero tiene dos Jags él mismo, y que el ministro que dice a la gente que no tiene dos hogares resulta que tiene nueve, no es de extrañar que crean que los polÃticos son hipócritas.
Conozco a muchos escritores que primero dictan pasajes, luego los pulen. Hablo, luego pulir — De vez en cuando hago ventanas.
Los polÃticos hablaban ellos mismos en rojo, blanco y azul en la cara.
La polÃtica es una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva, es un quehacer ordenado al bien común.