Y después de hacer mucho dinero, podré pagar las campañas electorales.
Francamente, no me importa no ser presidente. Solo me importa que alguien más lo sea.
Después de mucha oración y reflexión, siento que debo decir que me he subido a mi última montaña política.
Es mejor aprovechar los buenos cigarros. No te dan mucho más en ese trabajo.
Siempre me acusan de ser un republicano de Hollywood, ¡pero no lo soy! Tengo tantas ideas demócratas como republicanas. Si pudieran construir tres menos bombas cada mes y donar ese dinero a los hogares de cuidado, sería genial.
Creo que las reglas van a tener que cambiar para que siempre ocupe un cargo público. Mi pasado, con altibajos, siempre me ha mantenido alejado de la política.
Cuando los políticos son corruptos, tenemos la obligación moral de bajar los impuestos y darles la mínima cantidad de recursos.
Los chorizos están uniformemente distribuidos por todo el planeta. La pregunta no es en qué país hay más ladrones sino qué se hace cuando se les captura. En Estados Unidos los ponen en la cárcel. En otros países les dan un ministerio.
Sólo las personas muy inteligentes no desean estar en la política, y yo soy tan tonto que quiero estar allí.
Sólo quisiera que la gente reconociera las cosas como son de verdad. Quisiera que entendieran los impuestos como robo, los políticos como ladones y todo el aparato y burocracia del Estado como una estructura de protección, una empresa similar a la Mafia, sólo que mucho más grade y peligrosa. En resumen: quisiera que odiaran el Estado. Si todos creyeran e hicieran esto, entonces, como ha demostrado de la Boétie, todo el poder del Estado se desvanecería casi instantáneamente.
Los que piensan que el problema es la corrupción de los políticos. Todavía no captan que la corrupción es social, cuando cada cual está esperando vivir del esfuerzo ajeno, con el Estado en el rol de intermediario para conseguirlo.
Si Bush, como yo creo, tiene información fiable sobre el hecho de que Saddam Hussein está fabricando armas de destrucción masiva, no puedo dejar de apoyar las políticas de su gobierno.
Si no te metías en política Franco te dejaba vivir bastante en paz.
Los políticos no son necesarios, pero ellos nos convencen de que los necesitamos para resolver problemas que, sin ellos, no existirían.
El Estado es el altar de la libertad política que, como el altar de la religión, está concebido con el solo propósito del sacrificio humano.
En nuestro tiempo, el discurso político y la escritura son ante todo una defensa de lo indefendible.
Gran parte del pensamiento de la izquierda es una especie de jugar con fuego por personas que ni siquiera saben que el fuego quema.
El caos político está ligado a la decadencia de la lengua... quizás alguien puede aportar alguna mejora empezando por el aspecto verbal.
Todo pensamiento político en los últimos años ha sido abordado de la misma manera. La gente puede prever el futuro solo cuando coincide con sus propios deseos, y los hechos más evidentes pueden ser ignorados cuando no son bien recibidos.
En tanto que los gobiernos dan el ejemplo de matar a sus enemigos, los individuos de vez en cuando matarán.
El derecho a la autodeterminación, con respecto a la cuestión de la pertenencia a un Estado, se entiende, por lo tanto, cuando los habitantes de un territorio determinado (ya sea un solo pueblo, un barrio entero, o una serie de distritos adyacentes) hacen saber, mediante un plebiscito libremente llevado a cabo, que ya no desean permanecer conectados con el Estado al que pertenecen, sino que desean formar un estado independiente o formar parte de algún otro estado, sus deseos deben ser respetados y aplicados. Este es el único medio posible y eficaz para la prevención de revoluciones y guerras civiles e internacionales.
Ninguna persona o grupo de personas deben ser retenidos contra su voluntad en una asociación política en la cual no quieren participar.
Está claro que los políticos son parásitos: ellos viven del dinero robado a los demás bajo la amenaza de violencia, lo que se llama “impuestos”. Pero, por desgracia, los políticos no son perezosos. Sería muy bueno si lo único que hicieran fuera perder el tiempo y malgastar el dinero obtenido de personas productivas. Pero lo que ocurre es todo lo contrario: son megalómanos obsesivos y están obsesionados en hacer todo aquello que consideran que es verdadero, lo que se reduce a imponer muchas dificultades a sus víctimas (nosotros, los verdaderos trabajadores) a través de la creación de miles de leyes y reglamentos.
En cuanto a la condición moral del gobierno de la mayoría, debe señalarse que permite que A y B se unan para estafar a C; C y A, a su vez, unirse para estafar a B y luego B y C conspirar contra A, y así sucesivamente.
El arte de gobernar es la organización de la idolatría.
¿Qué inglés entregará su mente a la política, cuando puede permitirse el lujo de mantener un automóvil?
Los reyes no nacen: se hacen mediante una ilusión artificial.
Necesidades políticas a veces resultan ser errores políticos.
Él no sabe nada y cree que lo sabe todo. Esto apunta claramente a una carrera política.
Algunas personas critican a todos los presidentes. Si dices algo bueno de cualquiera de ellos, piensan que apoyas todo lo que hacen.
La política es una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva, es un quehacer ordenado al bien común.