La vida pertenece a los vivos, y el que vive debe estar preparado para los cambios.
Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos.
Vive siempre como si este fuera el último día de tu vida, porque el mañana es inseguro, el ayer no te pertenece, y solamente el hoy es tuyo.
Vive como si este fuera el último día de tu vida, porque el mañana es inseguro, el ayer no te pertenece y solamente el hoy es tuyo.
La vida no pertenece al hombre. Le sobrepasa porque ha sido recibida de Dios. Es sagrada. Ningún hombre puede disponer de ella a su antojo.
Hay un mundo grande y maravilloso que hay para ti. Les pertenece a ustedes. Es emocionante y estimulante y gratificante. No engañar a sí mismos de esta promesa.
Ningún hombre ha llegado a la verdadera grandeza que no haya sentido que su vida pertenece a su raza, y lo que Dios le da a él, no le da a la humanidad.
La belleza sólo le pertenece al que la entiende, no al que la tiene.
Lo experimentado como externo no pertenece a los internos intencionales, aunque nuestra experiencia de ello resida allí, como experiencia de lo externo.
La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.
Todo lo que la tierra da y todo aquello que se llama felicidad sólo es un juguete de la suerte; lo que nosotros somos, eso sólo nos pertenece.
A todos pertenece lo que piensas; solo lo que sientes es tuyo: si quieres hacerlo tuyo, siente a ese Dios en el que piensas.
Haz de manera que seas tú admirado y no lo que te pertenece.
La educación es el pasaporte hacia el futuro, el mañana pertenece a aquellos que se preparan para él en el día de hoy.
Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad.
Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee.
El futuro no pertenece a nadie. No hay precursores, solo rezagados.
Lo único que realmente nos pertenece es el tiempo: incluso aquel que no tiene otra cosa cuenta con eso.
Nunca uno se desprende de lo que le pertenece, aunque lo tire o lo regale.
Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece.