Durante muchos años, he visto cómo algunas familias ricas poseían gran parte de la riqueza y el poder de Argentina en sus manos. Así que Perón y el gobierno trajeron una jornada laboral de ocho horas, indemnizaciones por enfermedad y salarios justos para ofrecer a los trabajadores pobres una oportunidad justa.
Perón es el único soldado que ha quemado su bandera y el único católico que ha quemado sus iglesias.