Todo cabe en lo breve. Pequeño es el niño y encierra al hombre; estrecho es el cerebro y cobija el pensamiento; no es el ojo más que un punto y abarca leguas.
La independencia del pensamiento es la más noble aristocracia.
La elocuencia es una pintura del pensamiento, y por esto los que después de haber pintado añaden algo más, hacen un cuadro en lugar de un retrato.
El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.
No quiero pensar porque no quiero que el dolor del corazón se una al dolor del pensamiento.
Me he dado cuenta de que la mayoría de la gente está demasiado preocupada con su propia vida para dedicar a los demás el menor pensamiento.
Desde la infancia nos enseñan; primero a creer lo que nos dicen las autoridades, los curas, los padres... y luego a razonar sobre lo que hemos creído. La libertad de pensamiento es al revés: primero hay que razonar y luego creeremos en lo que nos parezca bien de lo que razonamos.
En un estado verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra deben ser libres.
Todos los hombres tienen una mujer en el pensamiento; los casados, además, tienen otra en casa.
Sin libertad de pensamiento, la libertad de expresión no sirve de nada.
Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables.
Aquella teoría que no tiene aplicación práctica en la vida es una acrobacia del pensamiento.
Una acción es la perfección y la expresión del pensamiento.
Debemos obrar como hombres de pensamiento; debemos pensar como hombres de acción.
La individualidad es un carácter impregnante de las cosas, pero también puede decirse que no hay nada individual que no tenga carácter reconocible mediante el pensamiento universal.
Un instante de lucidez, sólo uno; y las redes de lo real vulgar se habrán roto para que podamos ver lo que somos: ilusiones de nuestro propio pensamiento.
En circunstancias especiales, el hecho debe ser más rápido que el pensamiento.