El hombre no es más que un omnívoro que viste pantalones.
Nunca lleves tus mejores pantalones cuando salgas a luchar por la paz y la libertad.
Antes, por cinco marcos, Freud te trataba. Por diez, te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince marcos, Freud permitía que le trataras a él y eso incluía una invitación a comer.