Si con la mente abierta se lee y observa diligentemente y durante mucho tiempo, y si, al hacerlo, uno cubre un amplio campo y así refleja en términos de realismo, es probable que, tarde o temprano, se dé cuenta repentinamente de que el hombre es una cantidad desconocida y su existencia insospechada.
Aquí hay un buen criterio para medir el genio: observa si progresa o solo da vueltas sobre sí mismo.
Usted ve, pero no observa.
Los defectos de un hombre siempre se ajustan a su tipo de mente. Observa sus defectos y conocerás sus virtudes.
Observa, escucha, calla. Juzga poco, pregunta mucho.
El anciano es un hombre que ya ha comido y observa cómo comen los demás.
Observa todo lo blanco que hay a tu alrededor, pero recuerda todo lo negro que existe.
Si quieres conocerte, observa la conducta de los demás. Si quieres comprender a los demás, mira en tu propio corazón.
Las discusiones metafísicas se parecen a los globos llenos de aire; cuando revientan las vejigas, se observa cómo sale el aire y no queda nada.