Cada niño que viene al mundo nos dice: Dios aún espera del hombre.
He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño.
No comprimas con mucha fuerza y vigor la mano de un niño tierno.
Jamás ha habido un niño tan adorable que la madre no quiera poner a dormir.
Que ni una palabra ni una mirada obscena manchen la casa en donde haya un niño.
Hay algo más triste que envejecer, y es seguir siendo niño.
El amor es para el niño como el sol para las flores; no le basta con pan: necesita caricias para ser bueno y fuerte.
Cuando el niño destroza su juguete, parece que anda buscándole el alma.
El mundo exige resultados. No le cuentes a otros tus dolores del parto. Muéstrales al niño.
El niño reconoce a la madre por la sonrisa.