Buenas y malas artes hay en todas partes.
No hagas cosas buenas que parezcan malas.
Se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás.
A quien las buenas obras no aprovechan y las tiernas palabras no mueven, las malas le domen con duro y riguroso castigo.
El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad.
No hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos cultivadores.
Las malas leyes siempre encontrarán apoyo y contribuirán a formar hombres peores que ellas, encargados de ejecutarlas.
Para destruir las malas prácticas, la ley es mucho menos útil que los esfuerzos individuales.
Perder el dinero es a menudo un delito; adquirirlo por malas artes es aún peor, y malgastarlo es lo peor de todo.
Aunque el mundo contiene muchas cosas decididamente malas, la peor de todas ellas es la sociedad.
No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino.
No frecuentes las malas compañías, no sea que aumente su número.
Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable; pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas.
Nunca las noticias son malas para los elegidos de Dios.
La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hace que no se valoren, y la escasez, incluso de las malas, se valora en algo.
Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.
Nada viaja más rápido que la luz, con la posible excepción de las malas noticias, que siguen sus propias leyes.