El dinero habla un lenguaje que entienden todas las naciones.
Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.
Las palabras del año pasado pertenecen al lenguaje del año pasado. Las palabras del próximo año esperan otra voz.
Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.
El sarcasmo es el lenguaje del diablo.