Lo más importante que el París me enseñó fue una mirada hacia América Latina. Me mostró las diferencias entre América Latina y Europa, y entre los propios países latinoamericanos, a través de los latinoamericanos que conocí allí.
La gente en América Latina... amo a América desde lejos y emulo a los latinoamericanos en algunos aspectos, pero también odio muchas cosas que Estados Unidos hace por ellos.
Los fascistas en la mayoría de los países latinoamericanos dicen a la gente que la razón por la que sus salarios no alcanzan para comprar tantos bienes se debe al imperialismo yanqui. Los fascistas de América Latina aprenden a hablar y actuar como nativos.
La globalización y el modelo económico neoliberal ya han sido rechazados en América Latina, y simplemente no han sido una solución para nuestro pueblo. Al mismo tiempo, países latinoamericanos como Venezuela y Argentina son antiimperialistas y anti-globalización, y sin embargo, sus economías están creciendo de nuevo.
Durante 500 años, desde la llegada de los exploradores europeos, los países latinoamericanos han estado separados entre sí. Tenían relaciones muy limitadas. La integración es un prerrequisito para la independencia.
Irónicamente, los países latinoamericanos, en su inestabilidad, dan a los escritores e intelectuales la esperanza de que sea necesario.
La resolución insta a todos los países latinoamericanos y del Caribe a designar a Al Qaeda, Hezbollah, Hamas y la Jihad Islámica Palestina como organizaciones terroristas.