Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas! Esta vez la revolución es real!
Los amigos son los ladrones de tiempo.
Tuvimos ladrones gay la otra noche. Rompieron y reorganizaron los muebles.
Los amigos se convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo.
Puede ser un envenenador famoso o un envenenador exitoso, pero no tanto, y lo mismo parece aplicarse a los Ladrones del Tren de Gran Alcance.
Idos los ladrones, se toman mil precauciones.
Hasta la supervivencia de una banda de ladrones requiere de lealtad mutua.
Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo.
Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados.