Un árbol azotado, un ser vivo, tan hermoso, tan digno, tan admirable en su potencial de longevidad, es, junto con el hombre, tal vez el objeto más conmovedor de los heridos.
Poner el remiendo junto al agujero nunca es la mejor solución.
La libertad es un aire cotidiano, sin perfumes exóticos, que se respira junto con el oxígeno sin pensarlo, pero siendo conscientes de que existe.
Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo.
Ni siquiera estando sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.