¡Ah, qué hábil crece de la mano que obedece el mandamiento de amor! Es el corazón, y no el cerebro, el que para alcanzar lo más alto ilumina, y quien sigue en instancias de amor, lejos sobrepasa a todos los demás.
Yo amaba mi vida, pero mis opciones eran abrumadoras y me sobrecargaban. Escuchar a los sentimientos internos y cumplir con algunas de estas instancias cuando vienen es muy importante.