El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.
El amor es una enfermedad inevitable, dolorosa y fortuita.
Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.
La vida sólo es la cuenta atrás hacia lo inevitable.
Cuando nos enfrentamos a la fatiga inevitable que viene con el reciclaje de los discursos y el reciclaje de los pensamientos en una corriente bastante pequeña de vórtice, me animé a no avergonzarme del reciclaje.
Toda la ira no es pecado, porque un cierto grado de ella, y en algunas ocasiones, es inevitable. Pero se convierte en pecado y contradice la regla de la Escritura cuando se provoca con ligereza e insuficiencia, y cuando se sigue de largo.
La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que considera su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad.
Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez.
El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.
No vivimos nunca, sino que esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca.
No existe la guerra inevitable. Si llega, es por fallo del hombre.
Los que hacen imposible una revolución pacífica harán inevitable una revolución violenta.