Que Ningún Niño Se Quede Atrás será uno de los legados perdurables del presidente Bush. Se implementó y se inauguró con una coalición verdaderamente bipartidista en el Congreso. La rendición de cuentas, las normas y la medición del desempeño estudiantil tienen sentido. El único debate real acerca de la ley ha sido si fue o no una financiación adecuada.