He dirigido una escuela cuyo cuerpo docente y los estudiantes examinan, discuten y debaten todos los aspectos de nuestra ley y el sistema legal. Y lo que más he aprendido es que nadie tiene el monopolio de la verdad o la sabiduría. He aprendido que debemos avanzar escuchándonos unos a otros, a través de todas las diferencias políticas o ideológicas aparentes.